Mostrando entradas con la etiqueta Política. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Política. Mostrar todas las entradas

lunes, 21 de noviembre de 2011

Elecciones democráticas: una celebración laica

Fernando Savater opina que los que no soslayan la política -ya sea por el simple hecho de ir a votar- son todos los que están. Gane quien gane, en unas elecciones ganamos todos ya que es la expresión de todos que se vierte en las instituciones que nos legislan, que nos gobiernan.
Las elecciones tienen un aspecto agonístico, deportivo y lúdico y eso, al margen de la opción política que se tenga -no hay más que ir a un bar prara verlo- la gente dialoga y bromea a propósito del plebíscito. Y enseñan y aprenden unas personas de otras. La democracia rompe el monólogo tedioso de la dictadura -de cualquier clase- para convertirlo todo en un juego de luces y sombras.
Quiero felicitar al ganador, Mariano Rajoy, asímismo al líder de la oposición, Alfredo Pérez Rubalcaba, como al resto de fuerzas políticas que han participado en tan transcendente juego.

domingo, 6 de noviembre de 2011

En reconocimiento a la labor de Zapatero


Creo que, pese a lo que opine la mayoría de ciudadanos, si se hiciera un balance de los ocho años de gobierno de José Luis Rodriguez Zapatero, no resultaría tan nefasto como cabría pensar. 

El gran error de Zapatero fue reconocer que no había crisis. A parte de eso, ha colaborado en la elaboración y la aprobación del nuevo estatuto de autonomía catalán que da savia nueva a las relaciones entre Catalunya y el resto de España, ha luchado por mejorar las políticas de igualdad entre hombres y mujeres y ha contribuido a dar más derechos al colectivo gys y lesbianas.

Zapatero no es el responsable de la crisis que se debe más a la coyuntura socioeconómica internacional que a los elementos estructurales del país. Gracias al gobierno, en gran parte, y a todos, en general, hemos logrado capear esta crisis como hemos podido.

El próximo gobierno, sea el partido que sea el que gane las próximas elecciones, deberá recoger ese testigo.

viernes, 21 de octubre de 2011

Elogio a la clase política

Felipe González suele decir que yo soy pesimista con la razón y optimista con la voluntad. Esta máxima es una inversión del consejo Kantiano la cuál yo comparto totalmente. Esta máxima es una inversión del consejo kantiano la cual yo comparto. Comparto el pesimismo de la razón porque es signo de lucidez y comprendo y comparto el optimismo de la voluntad, porque creo que la clase política, en general, ha actuado con muy buenas intenciones.

Yo valoro a los líderes políticos desde una perspectiva positiva, creo que hay que juzgarlos por sus frutos y sus frutos la mayoría de veces han sido excelentes. Adolfo Suárez inició la transición, Calvo-Sotelo nos integró en Occidente, Felipe culminó la transición y modernizó España, Aznar logró forjar una gran alianza con U.S.A e Inglaterra, países claves en Occidente junto a otras instituciones y Zapatero consiguió grandes logros en derechos sociales y ha colaborado junto a otras instituciones, (hay que nombrar especialmente a las fuerzas de seguridad del Estado y especialmente a la lehendakaritza) contando también, hay que reconocerlo, con la de la propia ETA en conseguir el fin de la violencia en Euskadi.

Este artículo está dedicado a toda la clase política, y en especial, a la del Estado Español.

jueves, 28 de julio de 2011

La política

Nunca he tenido barba. Ni siquiera en la foto
que contemplas ahora divertida,
el muchacho de ojos
llenos de impertinencia y contrariados,
con el jersey de cuello vuelto,
el pelo largo
y un cigarro dudoso, tal vez de marihuana.

Recién matriculados en la universidad,
todos éramos humo.
El humo de las aulas clandestinas,
el humo de los libros prestigiosos,
el humo de la noche y las hogueras
donde fuimos quemando
el misal, los temores,
costumbres todavía de posguerra,
inviernos y políticos
que a través de los años habían fermentado
su falta de color
en los televisores.

Era todo humo
y crecía la barba igual que el optimismo.
Cuando el jardín se pudre
y un veneno más sucio que noviembre
inyecta su amarillo
en el silencio de la realidad,
las ciudades se duermen pensando en el futuro.
Así surgen extraños paraísos.

Como si fuera hoy,
como si todavía discutiésemos todos
al otro lado de la puerta,
recuerdo aquellos turnos de palabra,
la voz imperativa y la revolución,
un horizonte de palmeras,
en un cartel de Juan
pegado por la calle.
Ingenuidad, sin duda,
el humo de los seres impacientes,
pero también recuerdos de la piel,
la vida en marcha,
los besos desgarrados de la calle del Ángel
en un tiempo de grandes decisiones.
No quisimos cortar la juventud
para ponerla 
como una flor
en un jarrón decente.
A veces es posible estar de acuerdo
con el mar y los bosques.

Nunca he tenido barba.
Tampoco he recibido la la luz del paraíso,
pero vengo de allí, como tú vienes,
más por desprecio que por fe,
cansado del poder que nos humilla
y de los poderosos que sonríen,
del cuchillo simpático
y del amor en los desvanes,
de las lecciones sórdidas del miedo,
del fijador en las cabezas,
de la mirada fría
y de la soledad en las ciudades
que se duermen de gris y de ceniza
en busca de un extraño paraíso.

La misma historia
que besó las banderas para después llevárselaas,
me ha traído tu cuerpo.

Más por desprecio que por fe,
sigo en la puerta de la calle
sin que ahora me afecte
el vacío que dejan las banderas,
vivir en la completa incertidumbre.
A través de la historia de la gente,
de la barra de un bar
o las pantallas de los televisores,
bajo contigo al mundo.
Ninguno de los dos nos empeñamos
en llevar la contraria,
pero el realismo de los soñadores
nos condenó a dudar
de la gente de orden,
del corazón hambriento de los sentimentales,
de los explotadores en color
y de la inteligencia de los cínicos.

A veces es posible estar de acuerdo
con los claros del bosque,
sobre todo en los ojos de un muchacho
vivo de imperinencia,
con el jersey de cuello vuelto
el pelo largo
y un futuro dudoso
en sus fotografías. 

Autor: Luis García Montero

jueves, 21 de julio de 2011

La tarea política de nuestro tiempo

(Libros de Referencia: La tarea del héroe de Fernando Savater y Después de la pasión política y En contra de la indiferencia de Josep Ramoneda)

A mí modo de ver, la tarea política de nuestro tiempo se trata de recuperar la política. Recuperar la política del secuestro a la que se ha visto sometida por parte de los poderes económicos. Esto ya lo han advertido diversos intelectuales desde hace tiempo y con el fenómeno de la crisis se ha puesto de manifiesto de forma extremadamente clara.
En nombre de la economía estamos asistiendo ante un desmantelamiento del Estado del Bienestar. Logros que nos ha costado siglos de conseguir, que se han pagado con mucho esfuerzo e incluso con sangre, se están sacrificando ante el moloch de la economía y la sostenibilidad del poder financiero. Ante la situación actual, la lucha de la izquierda –si es que este término tiene todavía sentido- ya no es la de profundizar en los derechos laborales, sociales, económicos, etc de las personas más desfavorecidas sino la de mantenerlos a salvo de la involución neoliberal (que es lo que está pasando en Catalunya con Convergencia, donde se han producido serios recortes en sanidad y educación y a los funcionarios se les obligará a trabajar más horas, reduciéndoles el salario). Hemos llegado al punto, que el izquierdista más aventurado no le queda más remedio que ser conservador.
Una de mis principales preocupaciones vitales en estos tiempos consiste en reconocer lo que es posible de lo que no lo es. ¿Es posible una alternativa a las medidas regresivas que está adoptando el gobierno y que probablemente aplique el PP cuando alcance el poder? No lo sé, no soy experto en economía y precisamente esa es la arma que esgrimen los políticos para privilegiar a esa casta de brahmanes que son los potentados del poder económico. Se escudan en los galimatías económicos para justificar políticas restrictivas a los avances en derechos de los trabajadores y beneficiar o al las clases más favorecidas, muchas veces en detrimento de las personas más oprimidas económicamente.
Yo quiero creer que sí existen alternativas y por eso apoyo el movimiento 15-M. Ha habido actuaciones (como lo que sucedió en el parlament de Catalunya, aunque también habría de analizar que condicionantes se dieron para que se produjera, si los que lo produjeron eran infiltrados o fanáticos violentos no representativos del movimiento, etc) con las que no estoy de acuerdo, pero hay que reconocer que la tónica general ha sido la de un comportamiento no-violento, lo que le da legitimidad ética para realizar sus acciones. El movimiento de los indignados plantea una alternativa a la sumisión de los políticos ante los poderes financieros, pues es falso que carezcan de programa, podéis encontrar sus propuestas en su página web, mediante una mayor transparencia democrática, un acercamiento de las distancias de los ciudadanos a la casta de los que detentan el poder y un mayor control a los abusos de poder tanto político como económico, las medidas que proponen los indignados coinciden con los fines políticos que Fernando Savater plantea en su libro La Tarea del Héroe, premio nacional de Ensayo 1982 (que los llamó hatajo de mastuerzos por los incidentes del parlament, véase lo que digo sobre esto unas líneas más arriba).
Hubo un eslogan en Plaza Catalunya que me gustó mucho: “Si luchas puedes perder, si no luchas estás perdido”. El objetivo de la ilustración fue la emancipación del individuo, es decir, que el ciudadano conquiste mediante el pensamiento crítico su propia libertad. Aunque en esta época que llamamos postmoderna el metarrelato de la ilustración haya quedado deslegitimado, creo que sería un error renunciar a la lucha por la autonomía del individuo. De modo prioritario, ante uno de los puntos más oscuros de las democracias actuales: la del mundo laboral. Con la tecnología orientada a aumentar la producción hasta el infinito (pues el mismo sistema siempre está generando necesidades nuevas para aumentar el consumo), reduciendo el esfuerzo solamente lo que se crea conveniente y mantener la relación amo-esclavo en lugar de estar dirigida a plantear un sistema laboral más emancipador, más creativo y más, ¿por qué no atrevernos a decirlo?, más lúdico. Con el aumento de las horas de trabajo, en lugar de reducirlas y que disminuyan el número de parados, etc. Con el aumento de la edad de jubilación y del número de años cotizados para obtener la máxima cuota de pensión. No es hora ya de cambiar el modelo laboral por otro mucho más humano, destruir su nihilismo orientándolo hacia las personas y no hacia las mercancías.
Liberar a la política del secuestro ejercido por los poderes económico y devolverla a sus legítimos propietarios, los ciudadanos. Esa es la tarea en la que me gustaría colaborar no por altruismo sino por el egoísmo más intimo de los que pueden existir. El hallazgo de mi propia autonomía, de mi propia libertad.